¿Qué señalan los señaladores?

Hace unos días me tocó colaborar en la realización de un artículo de Wikipedia sobre los "marcapáginas", un elemento que en Argentina también llamamos "señaladores",

Los marcapáginas son esos pequeños y a veces olvidados instrumentos que nos ayudan a señalar hasta dónde hemos llegado en la lectura de un libro o bién mostrar partes específicas del mismo a fin de reencontrar un texto en particular.

Su uso es tan antiguo como los libros mismos y seguramente fueron parte de la gran innovación que significó el códice como soporte de facil uso y transporte, frente a los incómodos rollos de pergamino.

Más allá de estas disquisiciones técnicas e históricas, mientras escribía el artículo recordé la cantidad de marcapáginas y elementos variopintos que he retirado de una variedad de libros, en especial de aquellos que llegaban a la biblioteca en calidad de donación.

Estos volúmenes por lo general ya han sido utilizados por sus dueños originales y, para sumarlos a la colección bibliotecaria -antes de ser inventariados-, deben limpiarse y repararse (si es posible), poniendo especial cuidado en quitar cualquier elemento extraño que contengan. La finalidad de este procedimiento es el de evitar que los libros se contaminen o deterioren.

Habiendo llevado a cabo varias veces este proceso, me puse a hacer memoria sobre todas las cosas que he sacado de los libros. De esos elementos tengo presente una lista muy heterogénea: números de lotería, alguna foto rasgada, las hojas de una planta, billetes viejos, flores (por supuesto, nunca faltan las flores), envoltorios metálicos de bombones, recortes de diarios, un obituario, muchas tarjetas personales, un trebol de cuatro hojas (que se deshizo cuando lo retiré, mala suerte), y hasta la pluma de un gallo. Para completar la enumeración le sumo una herrumbrosa colección de alfileres y clips "extirpados" de los libros.

También recuerdo con especial cariño cuando recibimos la donación de varios libros que habían pertenecido a un reconocido docente, matemático y escritor de manuales de física. Dentro de ellos había muchísimos objetos, cartas breves, tarjetas con dedicatorias, postales, invitaciones a congresos internacionales y trocitos de papel mal cortados con fórmulas anotadas con lápiz y letra apurada. En este caso, aclaro, cada uno de esos elementos fue rescatado, separado e incluido en inventario final dada la importancia histórica del antiguo dueño de los textos.

Lo relevante para mi, es que varios de estos elementos eran marcapáginas tradicionales y otros eran improvisaciones al paso de un lector apresurado; pero además los libros suelen guardar pequeños tesoros muy personales, recuerdos, que nos hacen pensar que están allí para señalar ya no una página en particular, sino un pedacito de memoria, un instante en la vida de alguien. Y es por eso me niego a verlos como "contaminantes" sino como huellas de humanidad.

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