El Muro de Adriano y la nota pie de página más larga de la historia
Quienes leemos habitualmente conocemos la función de las "Notas al Pie". Las mismas son aclaraciones, acotaciones o comentarios que los autores de los textos realizan para aportar elementos extras que consideran relevantes.
Para las asociaciones que regulan las normas de redacción (hay demasiadas de estas normas y de estas asociaciones creo yo) las "Notas..." deben ser lo más breves posible, quizás de un párrafo o dos y deben ayudar a la comprensión del texto. Pero pasa que muchas veces las notas al pie ocupan mucho lugar en algunos documentos y lo más contradictorio es cuando nos encontramos con libros cuyas notas son más importantes e interesantes que el texto principal.
Algo de eso sucede con la que se considera la "Nota al Pie más larga de la historia". Se trata de una acotación de nada menos que ¡173 páginas! realizada por el reverendo John Hodgson en su libro History of Northumberland, un amplio trabajo de investigación volcado en varios tomos y publicado en 1840. (Pueden ver la versión digitalizada de la obra aquí)
¿Pero por qué era necesaria semejante nota la pie? Veamos, Hodgson era sumamente detallista como historiador y para realizar su trabajo hizo recorridos por Northumberland para ser lo más preciso posible. Seguramente había aprendido a desconfiar de algunos saberes previos y como buen hijo del positivismo no tuvo problemas en abandonar la comodidad del escritorio y salir al campo. Evidentemente el cortar y pegar no era parte de su práctica (¡punto para él!).
Para ubicarnos geográficamente en el área de interés del clérigo es importante tener en cuenta que Northumberland es uno de los 47 condados en los que se divide Inglaterra; se encuentra al norte y limita con la actual Escocia. Allí, una de las principales atracciones históricas de la zona, y yo diría que de Inglaterra misma, es el "Muro de Adriano", mandado a construir por el emperador romano del mismo nombre en el año 122. La extensión del muro era de 117 kilómetros y su función fue la de defender las posesiones imperiales de los avances de las tribus proto escocesas.
Lo curioso es que a dicha muralla y sus fuertes, los académicos se los adjudicaron por casi 200 años al impulso del emperador Septimio Severus, y quien se dio cuenta de que en realidad eran estructuras pertencíentes a la era de Adriano, fue justamente Hodgson. El clérigo, armado de una gran capacidad de observación y con las herrmientas básicas de un arqueólogo primitivo, supo deducir rápidamente que por sus características arquitectónicas y funcionales, las construcciones tenían otro autor intelectual.
Este descubrimiento, que echaba por tierra dos centurias de suposiciones previas, debía ser meticulosamente documentado y Hodgson no tuvo mejor idea que "acotarlo" en su obra mediante un larguísimo texto, con esquemas y gráficos, que quizás hubiera merecido un libro específico o quizás o un capitulo particular.
Pero más allá de ese detalle metodológico, es innegable que lo de Hodgson realmente cambió la historia de Inglaterra, o al menos la escritura de una parte de ella.







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