¿Por qué X quiere castigar legalmente a los anunciantes que han abandonado esa red social?
El acceso a la información es un derecho universal garantizado por tratados internacionales y numerosas leyes locales, y una de las principales fuentes a través de las cuales se informa la gente son las redes sociales.Una de ellas es X, propiedad de Elon Musk, cuya participación el mercado ha ido disminuyendo desde que fue vendida y cambió su antigua denominación: Twitter.
En Argentina se calcula que tiene 6,4 millones de usuarios y se encuentra muy lejos de Facebook, Tik-Tok o Instagram en lo que hace a las preferencias del público, a pesar de lo cual es evidente que es una red elegida por numerosos funcionarios, periodistas y políticos para exponer su pensamiento o difundir noticias.
Por todo lo anterior es importante analizar la reciente "Carta abierta a los anunciantes" firmada por Linda Yaccarino, ejecutiva de X, donde plantea el inicio de acciones legales antimonopolio en contra de la Alianza Global para Medios Responsables (GARM), la Federación Mundial de Anunciantes (WFA) y los miembros de la GARM CVS Health, Mars, Orsted y Unilever.
La decisión de X se basa en un informe del Congreso de los EE.UU. donde se exponen supuestas acciones de estos importantes grupos de anunciantes para eliminar o disminuir sus publicidades en redes sociales con contenidos controversiales. Esa decisión comercial, alega Yaccarino, se instrumenta en un boicot ilegal que ha ocasionado perdidas millonarias a la empresa, además de perjudicar a sus usuarios.
Del lado de los anunciantes se esgrime un argumento que por repetido no deja de ser atendible: desde que Musk tomó el control de la red social la misma se ha transformado en una cámara de eco de odio, acoso, mensajes racistas, proclamas discriminadoras y noticias falsas.
A lo anterior se le suma que X no ha podido, o no ha querido, implementar algún sistema tendiente a solucionar el problema de los bots y trolls que inundan los timeline de los usuarios con campañas artificiales de difamación o ataques enfocados a personas o colectivos determinados. De hecho, muchos especialistas apuntan que los algoritmos desarrollados en los últimos tiempos favorecen estas prácticas dándoles mayor visibilidad que en el pasado.
En ese contexto mientras unos cuestionan el poder que hoy tienen las empresas para quitarle su apoyo de manera coordinada a una red social, otros se preguntan ¿a qué compañía le interesaría asociar su productos a una red tomada por el odio?
Visto desde el llano, desde la perspectiva de los usuarios de redes, lo que salta a la vista es que se trata de un enfrentamiento entre grandes corporaciones que concentran mucho poder y muchísimo dinero. En el medio conceptos como los de las libertades de prensa, de expresión, de acceso a la información, o de empresa, quedan como banderas difuminadas en una lucha en que cada uno de los contendientes las enarbola más por conveniencia que por convicción.

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