Escribir y reescribir, el arte está en la perseverancia
(Ilustración: un manuscrito de "Eugenia Grandet", Honoré de Balzac ) Los libros que llenan las bibliotecas tienen entre sus páginas miles de horas de trabajo invisibles, frases que nunca salieron impresas, trozos de trama tachados, personajes desechados, finales pensados y descartados, y un millón de detalles que no atravesaron la criba del proceso creativo. La inspiración, las musas, y muchas formas poéticas de hablar de la creación artística, omiten que a veces se dedica más tiempo a reescribir que a escribir. Y hay que decir que esto vale tanto para una novela, un poema, un trabajo científico o hasta un plan de trabajo. Quizás por eso tanta gente que se dedica a las letras ha dejado testimonio de lo ardua que es esta tarea, y aquí les invito a un breve raconto. El primero, por supuesto en mi lista, siempre es Borges, quien decía casi con resignación y usando su ironía proverbial: “Publico para dejar de corregir”. Otro que sabía usar la ironía era Ernest Hemingway, quien da...