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Mostrando las entradas de julio, 2024

Las bibliotecas como espacios de identidad, encuentro y salud mental en las grandes ciudades

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En una reciente charla del Dr. Alejandro Parada , en la librería e imprenta Barrio Sur , se abordaron una serie de cuestiones englobadas bajo la temática general de "Los lugares de una biblioteca". Lo que allí se planteó alrededor de entender a las bibliotecas como espacios vivos y en crecimiento, donde se promueve el conocimiento, el debate y la pluralidad, me hizo recordar un trabajo del sociólogo urbano Ray Oldenburg quien propuso la existencia de diferentes espacios de socialización. De acuerdo a su propuesta teórica, el primero de ellos es el hogar, el segundo es el trabajo y el tercero está constituido por los lugares que permiten a la gente encontrarse por puro placer. Las bibliotecas están en la lista pensada por Oldemburg como un posible tercer espacio que brinda la posibilidad a las sociedades de recuperar parte de su energía imaginativa. El propio profesor Parada durante su charla, recordó que en el reglamento de la primera biblioteca pública del país (fundada a p...

Desarrollar la colección también es expurgar y saber decir que no

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Foto: Coffee Channel, CC BY 2.0 DEED. Como bibliotecario he tenido que leer y estudiar numerosos textos que hablan del proceso de expurgo. Generalmente son textos técnicos donde se explica en detalle en qué consiste la tarea, cómo se eligen los libros y documentos a retirar de las estanterías, que recomiendan analizar las estadísticas de uso, el estado del material y la actualización o no de los textos cuando se trata de material de orden técnico o científico. Hasta ahí "todo bien" con la teoría. Pero lo que no te dice la teoría es que normalmente se trata de una labor que no es nada sencilla desde lo personal porque -como buen bibliotecario- tenés lazos afectivos y culturales con los libros que van más allá de considerarlos artefactos desechables.  Es por eso que a veces me pregunto por qué no hay teóricos del expurgo que hablen de la carga emocional que a veces implica poner en cajas pilas de libros que han cumplido su ciclo y que, o se marchan a un depósito (en el mejor de...

El gato apestoso y otras notas casuales de la marginalia medieval

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Si quisieramos averiguar quién inventó las notas al margen de los libros, seguramente tendríamos que admitir que esos escritos, a veces casuales, a veces orgánicos con la obra misma, a veces reflexiones al paso sobre el texto, o simples garabatos espontáneos, están en los libros desde su nacimiento. La especialidad que los estudia se llama genéricamente "Marginalia" y podemos dividirla de manera general entre la marginalia medieval y la marginalia moderna. Está claro que existe una lógica y extendida resistencia a aceptar como una práctica deseable que alguién escriba algo en los bordes de los libros, pero también es cierto que es una costumbre que muchas veces opera como cápusla del tiempo y hasta como el destello del pensamiento de un lector cualquiera que no tuvo mejor idea que dejarnos una opinión no solicitada. Pero en la Edad Media escribir, dibujar, iluminar, o colorear en los márgenes librarios era un arte que mejoraba el producto, haciéndolo más delicado y deseable p...

Zotero, el poder de un gestor bibliográfico cada vez más completo... y gratuito

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Es llamativo que a esta altura de los acontecimientos, donde rápidamente se pueden identificar las fuentes de información más esquivas o profundas, todavía haya algunos autores resistentes a hacer constar en sus papers los documentos  que los apoyan o inspiran. Quizás esta mala costumbre esté impulsada por pereza (hacer las listas de referencias bibliográficas es complejo),  por no saber de qué se trata el plagio, o directamente por no querer reconocer que a veces la inspiración termina en una copia sin atenuantes.   Pero fuera por la razón que sea, es innegable que a la hora de realizar investigaciones académicas es imprescindible hacer constar las referencias bibliográficas utilizadas. Esta es tanto una cuestión de tipo moral, de orden legal como de respeto por el trabajo ajeno. Para facilitar esta tarea, que suele asustar por lo engorrosa y pesada, existen gestores bibliográficos que -como su nombre lo indica- nos ayudan a organizar y gestionar la bibliografía, import...